La experiencia de poder entrar en los rincones de la vida diaria de una ciudad que disfruta como pocas de la vecindad, del compañerismo, de la comunidad, de convertir la vida del vecindario en una experiencia familiar única en el mundo. Así lo ha reconocido la Unesco el 6 de diciembre de 2012, cuando declaró la Fiesta de los Patios como Patrimonio Intangible de la Humanidad.
Reconocía así el máximo organismo para la cultura la singularidad de una expresión de vida sin par, en las que son los cordobeses los que abren de par en par las puertas de sus casas para que podamos disfrutar de la belleza de sus rincones, de la explosión de colorido de sus flores y, sobre todo, de la hospitalidad cálida y sincera de quienes desde hace siglos han venido mimando estos recintos y los han mantenido vivos.
Desde la época romana hasta la actualidad, Córdoba no se puede entender sin la labor de los dueños de los patios, sin su silencioso esfuerzo y sin la generosidad de su hospitalidad. Son ellos los que han hecho Córdoba y nosotros quienes la disfrutamos gracias a su labor. Gracias, por tanto, a ellos por mantener viva la historia de esta ciudad y bienvenidos ustedes, los visitantes, para disfrutar de ella.
